Última actualización: Jueves, 02 Julio 2020, 23:47 GMT

La difícil realidad del conflicto armado en Colombia

Fuente Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)
Fecha de publicación 4 Marzo 2020
Citar como Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), La difícil realidad del conflicto armado en Colombia, 4 Marzo 2020, disponible en esta dirección: https://www.refworld.org.es/docid/5e604e7d4.html [Accesado el 6 Julio 2020]
Descargo de responsabilidadEsta no es una publicación del ACNUR. El ACNUR no es responsable, ni respalda necesariamente, su contenido. Todas las opiniones expresadas pertenecen exclusivamente al autor o fuente y no necesariamente reflejan las del ACNUR, las Naciones Unidas o sus Estados Miembros.

El recrudecimiento de las acciones armadas indica que las promesas de paz aún no se han materializado en las regiones más vulnerables, donde no ha habido una consolidación integral de la presencia del Estado y donde la llegada de migrantes implica nuevos desafíos.

La paz es todavía esquiva en muchos territorios de Colombia. En 2019, hubo 352 víctimas de artefactos explosivos y minas antipersonal, más de 25.300 personas desplazadas masivamente y 218 agresiones a la Misión Médica. Sin embargo, estos fueron solo algunos de los tristes indicadores del deterioro de las condiciones humanitarias en varias zonas del país.

A lo largo de 2019, nuestros equipos en el terreno documentaron 987 violaciones al derecho internacional humanitario (DIH) y otras normas humanitarias.

El 77% de estos casos fueron amenazas, homicidios, actos de violencia sexual y reclutamiento de menores, entre otros hechos de suma gravedad. Sin embargo, se trata de una mirada parcial de la situación, resultado de los casos que conocemos de primera mano en las 13 oficinas que tenemos en el país.

Este panorama desalentador muestra que todos los actores armados en Colombia aún irrespetan las reglas mínimas de la guerra y dejan a la población civil frente a las peores consecuencias de sus acciones.

Complejo panorama de abusos

Los abusos de la guerra no han menguado y tienen una configuración distinta en cada región del país. Esto significa que acciones como identificar las estructuras de los actores armados, establecer un diálogo para recordarles su obligación de cumplir las normas humanitarias y explicarles la importancia de permitirnos llegar a las víctimas todavía son nuestros grandes retos como trabajadores humanitarios, que también enfrentan otras organizaciones e instituciones estatales.

Si no hay voluntad para cerrar la espiral de dolor que sufren demasiados colombianos, las respuestas, tan necesarias en estos momentos de incertidumbre, quedarán solo en el papel.

Las agresiones a la Misión Médica

Es innegable que la respuesta institucional a las víctimas se ha robustecido, a la vez que las comunidades han mejorado su capacidad de autoprotección y organización para la defensa de sus derechos. Sin embargo, este potencial se pone en riesgo cada vez que se ataca la capacidad de algo tan esencial como salvar vidas.

Las amenazas y las peligrosas situaciones de inseguridad impiden que el personal de salud continúe con su trabajo.

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