Niños y Niñas refugiados de Palestina en Siria desafían "el checkpoint de la muerte" para preservar su educación y dignidad

Fuente Naciones Unidas (ONU)
Autor UNRWA
Fecha de publicación 25 Junio 2018
Citar como Naciones Unidas (ONU), Niños y Niñas refugiados de Palestina en Siria desafían "el checkpoint de la muerte" para preservar su educación y dignidad, 25 Junio 2018, disponible en esta dirección: https://www.refworld.org.es/docid/5b3152104.html [Accesado el 21 Mayo 2022]
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Por el Comisionado General de UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina, Pierre Krähenbühl

La gente de la zona lo llama el "checkpoint de la muerte". Está contralado por ISIS y durante dos años, 900 estudiantes refugiados de Palestina arriesgaban sus vidas a diario cruzando este puesto de control para ir a su colegio, que se encuentra al otro lado.

"Estos niños y niñas soñaban con ser médicos", dice el coordinador educativo del centro, "ISIS los acosaba mientras esperaban para cruzar el control, a veces confiscaba sus libros pero ellos seguían adelante porque la educación para ellos es una cuestión de vida o muerte; su única arma".

El campamento de refugiados de Palestina de Yarmouk, a los alrededores de Damasco, desde donde cruzaban los alumnos, era el hogar de 160.000 refugiados y refugiadas de Palestina. La mayor parte del campamento cayó bajo el control del ISIS en 2015.

Hace seis semanas cerraron el puesto de control y cuando se volvió a abrir brevemente durante dos semanas, la mayor parte de los 900 niños y niñas tomaron la difícil decisión de mudarse con familiares y amigos al otro lado, para asegurarse de que los militantes no volvieran nunca a bloquear de nuevo su acceso a la escuela.

Su determinación es sintomática del valor que la educación tiene para las comunidades refugiadas de Palestina, lo que explica por qué a pesar de los niveles alarmantes de inseguridad, 48.000 estudiantes siguen desafiando el conflicto y asistiendo a las escuelas de UNRWA. Tan solo 12.000 menos que antes del conflicto.

Estos niños son parte de los 560.000 refugiados y refugiadas de Palestina que vivían en Siria antes de la guerra. Más de 120.000 han tenido que huir, entre ellos alrededor de 32.500 que han encontrado refugio en Líbano y 17.000 en Jordania. Más del 95% de los que se han quedado en Siria necesitan asistencia humanitaria continuada para cubrir sus necesidades más básicas de alimentos y refugio.

Los programas de emergencia de UNRWA tienen por objetivo satisfacer estas necesidades, proporcionando alimentos y asistencia en efectivo este año a 418.000 personas refugiadas de Palestina en Siria, y también a los que se encuentran en Líbano y Jordania.

Además, nuestro objetivo es proporcionar atención médica básica a los refugiados y refugiadas de Palestina que lo necesiten, en 15 clínicas y 11 puntos de salud en Siria, a pesar de que 8 de nuestros 23 centros de salud han sido destruidos.

Todo este trabajo vital está en peligro tras la decisión de uno de nuestros mayores donantes de retener más de 300 millones dólares en financiación. Nuestro llamamiento de emergencia para Siria, de 409 millones de dólares, tiene un déficit de 165 millones. Nuestro presupuesto para programas regulares de educación, salud, socorro y servicios sociales tiene un déficit de 125 millones de dólares.

UNRWA ha respondido de manera enérgica. Hemos lanzado la campaña #LaDignidadNoTienePrecio para recaudar 500 millones de dólares y en marzo, tuvo lugar una conferencia internacional de donantes en Roma, en la que algunos donantes clave respondieron generosamente. Se han comprometido 165 millones de dólares, la mayoría, 115 millones, de solo cuatro países: Arabia Saudita, Qatar, Turquía e India. Creo que esto creará un impulso para que otros donantes, tradicionales y no tradicionales, se unan y nuestros servicios puedan continuar ininterrumpidamente.

Para ilustrar nuestra determinación y nuestra extraordinaria capacidad de cumplir nuestro mandato, permítanme que les hable de Faisal, un maestro de UNRWA de 56 años del campamento de Der'a, al sur de Siria, que todas las mañanas sale de su casa a las 6:30, viaja 60 kilómetros, cruza dos frentes y cuatro puestos de control, para dar clase a sus alumnos de tercer grado en la ciudad de Dera'a. Las tres escuelas que teníamos allí, han sido destruidas, pero 300 niños y niñas asisten a una escuela provisional.

El recorrido de Faisal, llevaba tan solo diez minutos antes de la guerra. Ahora, él y otros 14 compañeros de UNRWA tienen que dejar a sus propios hijos, poniendo sus vidas en peligro para proporcionar educación a otros niños.

Su valor es común a todos los 4.000 trabajadores de UNRWA en Siria. Su posible sacrificio es real. 18 compañeros han muerto como consecuencia del conflicto, y 25 están desaparecidos.

A pesar de esto, vamos a implementar con determinación el mandato que la Asamblea General de Naciones Unidas nos ha otorgado. Mi esperanza, mi convicción, es que los estados miembros reconocerán nuestra contribución y estarán a nuestro lado mientras lo implementamos.

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