Última actualización: Martes, 18 Septiembre 2018, 17:16 GMT

Francia: Niños migrantes abandonados a la deriva en París

Fuente Human Rights Watch
Fecha de publicación 4 Julio 2018
Citar como Human Rights Watch, Francia: Niños migrantes abandonados a la deriva en París, 4 Julio 2018, disponible en esta dirección: http://www.refworld.org.es/docid/5b43b8654.html [Accesado el 19 Septiembre 2018]
Descargo de responsabilidadEsta no es una publicación del ACNUR. El ACNUR no es responsable, ni respalda necesariamente, su contenido. Todas las opiniones expresadas pertenecen exclusivamente al autor o fuente y no necesariamente reflejan las del ACNUR, las Naciones Unidas o sus Estados Miembros.

(París) - Las autoridades de protección infantil en París están utilizando procedimientos defectuosos para verificar la edad de los menores migrantes no acompañados, excluyendo a muchos de los cuidados que necesitan y a los que tienen derecho, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Todas las noches, cientos de niños no acompañados duermen en las calles de París, según las estimaciones de abogados y organizaciones no gubernamentales.

El informe de 57 páginas "'Like a Lottery': Arbitrary Treatment of Unaccompanied Migrant Children in Paris" ("'Como una lotería': el trato arbitrario que reciben los niños migrantes no acompañados en París") revela que las prácticas arbitrarias podrían estar ocasionando que niños no acompañados sean considerados erróneamente como adultos, volviéndolos inelegibles para recibir refugio y otras protecciones concedidas a los niños. Muchos menores de edad que solicitan protección del sistema de bienestar infantil son rechazados de manera sumaria e inexacta, basándose sólo en la apariencia. Otros son rechazados sin decisiones escritas después de entrevistas que no duran más de cinco minutos, en un incumplimiento de las regulaciones francesas.

"Estos niños han sobrevivido a travesías increíblemente difíciles y peligrosas, sólo para verse privados de la protección y la atención que necesitan", dijo Bénédicte Jeannerod, directora de Francia para Human Rights Watch. "Los procedimientos son extremadamente defectuosos y hacen que estos niños puedan verse rechazados arbitrariamente en la puerta de la oficina de evaluación o que se les niegue la protección después de una breve entrevista e incluso que queden atascados en arduos procesos judiciales que los deja en el limbo durante meses".

Human Rights Watch entrevistó a 49 niños no acompañados y revisó las evaluaciones de edad en 35 casos adicionales. Human Rights Watch también habló con abogados, proveedores de servicios de salud, personal y voluntarios de agencias humanitarias y asociaciones informales, además de funcionarios del gobierno.

A los jóvenes que reciben entrevistas completas a menudo se les niega el reconocimiento como niños si carecen de documentos de identidad, descubrió Human Rights Watch. Pero las normas internacionales y las regulaciones francesas establecen que el método principal para establecer la edad aproximada debe ser a través de entrevistas, reconociendo que los documentos pueden perderse durante los arduos viajes.

Incluso aquellos que tienen documentos son frecuentemente rechazados. Las autoridades y los jueces de bienestar infantil cuestionan los certificados de nacimiento, los pasaportes y otros documentos de identidad, a pesar de que en la legislación francesa se establece que dichos documentos son presuntamente válidos a menos que existan razones fundadas para creer lo contrario.

La revisión de casos archivados encontró otros motivos inválidos para concluir que una persona es adulta. Frecuentemente se citaban como argumentos un trabajo en el país de origen o durante el viaje a Europa, a pesar de que millones de niños trabajan en todo el mundo, incluso en condiciones peligrosas o perjudiciales. Las autoridades de protección infantil también citaron a menudo la decisión del joven de viajar sin padres, a pesar de que muchos miles de niños viajan solos a Europa cada año.

En otros casos, los examinadores les dijeron a los jóvenes de países francófonos que hablaban demasiado bien francés. Imrane O., de Costa de Marfil, que dijo que tenía 15 años, contó a Human Rights Watch que su examinadora "dijo que estaba respondiendo a sus preguntas demasiado bien. Como podía responder a sus preguntas, era imposible que fuese menor de edad. ¿Como es posible? Fui a la escuela durante 8 años, en francés. Por supuesto que podía responder a sus preguntas".

En los casos estudiados, las autoridades de protección infantil también con frecuencia se basaron en factores subjetivos como "apariencia" o comportamiento. Algunos jóvenes recibieron evaluaciones de edad adversas debido, en parte, a que expresaron irritación ante la repetición de preguntas o a que presentaron sus casos enérgicamente, comportamientos que pueden exhibirse a cualquier edad. A muchos otros simplemente se les dijeron que tenían la apariencia de un adulto, sin más explicaciones.

Cuando los niños solicitan una revisión de las decisiones adversas, algunos jueces regularmente ordenan pruebas óseas para determinar su edad. Los cuerpos médicos en Francia y en otros países han encontrado repetidamente que los exámenes de huesos y otras evaluaciones médicas no son un medio confiable para determinar la edad, particularmente para los adolescentes mayores, y han pedido que se ponga fin a su uso.

El efecto acumulativo de la toma arbitraria de decisiones es que las evaluaciones de edad en París son "como una lotería: a veces ganas, pero la mayoría de las veces pierdes, incluso si eres menor de edad", dijo a Human Rights Watch un trabajador humanitario de la organización no gubernamental Utopía 56.

El número de niños migrantes no acompañados que llegan a París, así como a Francia en general, ha aumentado en los últimos años. El sistema de bienestar infantil de Francia acogió a más de 25.000 niños migrantes no acompañados en 2017, un aumento del 92 por ciento con respecto al año anterior. Casi la mitad de los niños no acompañados que buscan protección del sistema de bienestar infantil en Francia lo hacen en París. En febrero de 2018, cuando Human Rights Watch comenzó esta investigación, se estima que 400 niños no acompañados estaban "durmiendo a la intemperie" en la capital francesa. Las estimaciones actuales son más bajas.

Ciudadanos comunes, solos o en grupo, han intervenido para abordar algunas de las necesidades de estos niños, proporcionando alimentos y otros servicios, organizando clubes de fútbol, ​​teatro de improvisación y otras actividades y, en algunos casos, abriendo sus hogares para brindarles un lugar donde quedarse una o dos noches, o incluso más.

Pero estos loables esfuerzos, junto con los servicios prestados por grupos no gubernamentales como Médécins sans Frontières y Utopia 56, dependen de voluntarios y no pueden cubrir todas las necesidades. Por el contrario, Francia tiene los medios y la obligación de proporcionar la atención y la protección adecuadas a todos los niños dentro del territorio francés, independientemente de su situación migratoria.

Las autoridades nacionales y departamentales francesas deberían garantizar que las evaluaciones de edad se usen sólo cuando las autoridades tienen dudas bien fundadas sobre la solicitud de un individuo que asegura tener menos de 18 años, dijo Human Rights Watch. En esos casos, deberían tomar las medidas apropiadas para determinar la edad y establecer la elegibilidad para los servicios, teniendo en cuenta que todas las evaluaciones de edad serán estimaciones. Estos pasos deberían incluir entrevistas de profesionales con la experiencia necesaria para trabajar con niños, tal y como recomiendan las normas internacionales.

Francia también debería poner fin al uso de pruebas óseas y exámenes médicos desacreditados similares.

"En lugar de concederles a los jóvenes el beneficio de la duda, como es su deber, los servicios de protección infantil parecen estar haciendo todo lo posible para excluir a los jóvenes del sistema de atención infantil", dijo Jeannerod. "Las autoridades francesas deberían poner fin de inmediato a las decisiones arbitrarias sobre la edad y proporcionar recursos suficientes para cuidar y proteger a los niños migrantes no acompañados".

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